Enclaves productivos e industriales que funcionan como espirales de servicios logísticos

06 febrero 2021

Las zonas francas son un reconocido ecosistema en todo el mundo por su capacidad para generar divisas, su factor de estímulo a la inversión en infraestructura, su potencial para el desarrollo de terminales interiores de contenedores en puntos estratégicos junto el disparador de nuevos servicios asociados a las distintas actividades económicas.


La Zona Franca Santa Cruz posee dos predios, Río Gallegos y Caleta Olivia, que constituyen territorios extra aduaneros. Las mercaderías que ingresan y permanecen dentro de sus límites están exentas del pago de derechos e impuestos a la exportación e importación hasta su destino definitivo.


Antonio Alejandro Martino /Especial para Argenport.com

Investigador en temas de planificación logística

   La Argentina necesita generar competitividad para la producción de sus diferentes economías regionales. Y una herramienta fundamental para lograrlo es repensar toda la planificación logística para que cada modo de transporte actué de la manera más eficiente.

   Para ello, hay que generar cambios tales como:

   Generar políticas de transporte compatibles con la producción y su adecuada planificación logística.

   Accionar estimulaciones impositivas para lograr economías territoriales competitivas.

   Recuperar rutas para el transporte fluvial y marítimo de cabotaje.

   Lograr más competitividad en el transporte automotor de cargas y en los diferentes ferrocarriles.

   Contar con adecuados sistemas intermodales y multimodales para hacer eficientes las cadenas logísticas en todos los modos de transporte.

   Crear infraestructuras logísticas como los puertos secos, centros de trasbordo para facilitar operaciones aduaneras.

   Tener tarifas competitivas en servicios portuarios.

   Generar una política de transporte aéreo de cargas para cubrir el territorio nacional en tiempos óptimos y ser un diferenciador con los otros modos.

   Complementos de competitividad

   Los ejes mencionados propenderán a la competitividad y, por sobre todas las cosas, generarán sinergias para el aparato productivo del país dado que este tiene que producir bienes y servicios con mano de obra directa e indirecta.

   En este sentido, la instalación de zonas francas nuevas y las existentes deberán ser complementos de los disparadores mencionados, logrando así “espirales de servicios logísticos” que potenciarán las regiones con más necesidades.

   Las zonas francas son espacios físicos en los cuales la mercadería tiene un tratamiento aduanero diferente, y su importación y exportación cuentan con exenciones fiscales.

   El Código Aduanero (ley 22.415) las define en su artículo 590 como “un ámbito dentro del cual la mercadería no está sometida al control habitual del servicio aduanero y su introducción y extracción no están gravadas con el pago de tributos, salvo las tasas retributivas de servicios que pudieren establecerse, ni alcanzadas por prohibiciones de carácter económico”.

   La AFIP reconoce las siguientes zonas francas: San Luis (1998), Córdoba y Mendoza (1999), Chubut y Salta (2001), Misiones y La Plata (2002), Entre Ríos (2008), Bahía Blanca (2010), Santa Cruz (2011), Santa Fe (2017) y Santa Cruz (2018, resolución 4340/18 de AFIP).

   Por otro lado, en Tucumán, según el expediente 031-000679/96 y lo aplicable a la “Ley 24.331 de Zonas Francas”, en 1994 se creó una zona franca en esa provincia.

   Por último, Puerto Iguazú se creó en 2002 y en Jujuy, según los decretos 6386 y 704 de 2018, se creó una zona franca en Perico y otra en un lugar por definir de la Puna.

Transformación territorial

   La ley de zonas francas se creó en 1994 con la intención de estimular zonas geográficas no tan explotadas por las actividades comerciales.

   Incluso describe a las zonas francas como herramientas necesarias de transformación territorial. Y en este punto, entendemos que tanto el transporte como la actividad logística son factores que implican en el uso del territorio mediante la combinación y coordinación de flujos insertados por estrategias sobre nodos y redes logísticas.

   Estos espacios tienen como objetivo desarrollar el comercio internacional y diferentes actividades industriales, y están relacionadas con la actividad logística ya que uno de los principales objetivos en ambos términos es la reducción de costos de las diferentes actividades, entre ellas, almacenamiento, carga y descarga, picking, embalados y etiquetados, industrialización y comercialización.

   Para los profesionales de la logística es imperioso conocer estas herramientas que interactúan con la producción y los servicios para fortalecer el entramado productivo del país.

   Además, tienen también como misión lograr un desarrollo territorial equitativo a la hora de planificar la logística.

   Por tal razón, estas herramientas deben estar en su agenda.

   En la región, Colombia lidera con 111 zonas francas, mientras Brasil cuenta con 20 y le sigue Argentina con 13, Uruguay con 11, Perú con 7, Chile con 3 y Paraguay con 2.

   Además, la mayoría de los países supera a la Argentina en cantidad de usuarios/empresas radicados en las zonas francas.

Política logística y de transporte

   Esta realidad tal vez pueda invitar a tomar decisiones políticas en materia de transporte, logística, puertos y comercio exterior, que realmente favorezcan a todas las microrregiones y complejos productivos del país.

   Las zonas francas son un reconocido ecosistema en todo el mundo por su capacidad para generar divisas, su factor de estímulo a la inversión en infraestructura, su potencial para el desarrollo de terminales interiores de contenedores en puntos estratégicos junto el disparador de nuevos servicios asociados a las distintas actividades económicas.

   Incluso, la radicación de una zona franca se transforma en un vector de desarrollo del transporte y la logística que genera un efecto de derrame socioeconómico en las distintas regiones, generando empleo y mejorando la calidad de vida de la población.

Planificar una nueva zona franca implica:

   Analizar poblaciones que demanden desarrollo de telecomunicaciones.

   Analizar los complejos productivos de las microrregiones del país.

   Generar conectividad para fortalecer el sistema logístico.

   Estudiar flujos logísticos con importantes volúmenes in/out.

   Instalaciones de ciudades comerciales.

   Fuente: Trade News.